De dic. 2010: “Hola buenas!”

Este es el saludo que daba en dic.2010 cuando abrí el blog en blogspot.es. entonces mi PRINCIPAL motivación era el cambio climático. El tiempo me enseñó que el cccomparte causas y soluciones con la mayoría de los demás problemas globales: inequidad, injusticia, pobreza, crisis energética…

Hola buenas!

Por fin me decido a abrir un blog para dar salida a las ideas que me rondan la sesera. Mis ocupaciones son muchas, pero mi obsesión es sólo una: el cambio climático, que es el polo negativo de una pieza que por el otro lado ocupa desarrollo sostenible. Me temo, no obstante, que para imaginar visualmente la pieza conjunta, lo suyo sea no una moneda sino un cono truncado, porque la amplitud del problema del cambio climático es mucho mayor que las oportunidades reflejadas en la cara opuesta, la del desarrollo sostenible; por muchas e ingentes que éstas sean.

 

Y es que hay que llamar a las cosas por su nombre. Me río de quienes insisten en no llamar a las cosas por su nombre, de quienes insisten en ver sólo el lado positivo de las cosas cuando tienen también un lado negativo que no puede obviarse, de quienes por corrección política omiten la denuncia de grandes faltas. Tontos. Mi querido abuelo Jabota tenía un calificativo precioso para ellos: cursis.

 

En una conferencia a la que fui hace unos meses, un doctor integrante del IPCC, pintó un panorama desolador ante el climático. Al final de su ponencia, un asistente introdujo su pregunta diciendo que ante tal panorama no quedaba otro remedio que ser pesimista. El doctor contestó que el mundo se divide en dos grupos: los optimistas y los pesimistas, y que él se situaba en el primero. Me mordí el brazo para no levantarlo, aunque luego me quedé con ganas de haber puesto al doctor en su sitio. Y es que, señor mío, esa pretendido optimismo después de demostrar saber bien que la realidad es dramática es de idiotas; o de cursis, que habría dicho Jabota. Una cosa es optimista y otra es positivo, o pesimista y negativo. Lo que importa no es ser optimista o pesimista, sino positivo o negativo. De acuerdo con que el ser pesimista puede condicionar la actitud positiva, pero también puede no hacerlo; más aún, puede ser que resulte un incentivo añadido para batirse el cobre en la lucha. Es mi caso: combino un profundo pesimismo por la incapacidad de las personas para hacer frente al cambio climático con torrentes de energía positiva por dedicar mi vida a esa causa. Por cierto, no creo que el tal doctor sea tonto, pero sí perece haberse empapado de la arrolladora memez colectiva falsoptimista.

 

Espero ser capaz de mantenerlo actualizado el blog, que no son pocos los temas sobre los que quiero escribir. A quienes me leáis os doy mi más sincero agradecimiento.

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