11/12/2011: “¿Qué ha pasado en Durban?”

¿Qué ha pasado en Durban?

Las dos semanas de negociaciones sobre Cambio Climático que iban a haber concluido en Durban el viernes 9 de diciembre de 2011 tuvieron que prolongarse hasta altas horas de la madrugada del sábado al domingo para no salir de vacío. De las muchas valoraciones sobre los resultados, me quedo con las del representante de los Pequeños Estados Isla, Selwin Hart: “Me habría gustado más, pero al menos tenemos algo con lo que continuar trabajando. No todo está perdido”.  Pero si me quedo con ellas no es porque las comparta. La obligación de pensamiento positivo que nuestra generación se ha autoimpuesto conlleva estas conformistas declaraciones ante un acuerdo que para el colectivo al que representa puede significar haber perdido la última remota esperanza para evitar ser engullidos por las aguas.

El punto más destacado del nuevo acuerdo es el relativo a mitigación o reducción de emisiones. Las 194 partes negociadoras empezarán en 2013 a negociar un nuevo acuerdo para poner a todo el mundo bajo el mismo régimen para la reducción de emisiones. El nuevo acuerdo deberá alcanzarse en 2015 y comenzará su vigencia en 2020 a más tardar, para sustituir al de Kioto. Éste expira en diciembre de 2012, y se ha acordado prorrogar su vigencia 5 años. El acuerdo puede parecer bueno, porque:

–          los países en desarrollo consiguen la prórroga de un acuerdo que no les vincula; y

–          los países ya obligados por Kioto consiguen que las potencias en desarrollo acepten igualarse en condiciones en un próximo tratado.

Sin embargo, es una ilusión falsa, porque todos perdemos: 2020 es demasiado tarde. Los países más contaminantes del mundo (China, EEUU e India, por este orden, que suman un 47,5% de las emisiones mundiales) seguirán aumentando sus emisiones porque no están obligados por Kioto. Además, Canadá, Japón y Rusia, obligados por el protocolo que expira, no han aceptado una prórroga de su compromiso, por lo que no están sujetos a límites de emisiones desde 2013. Las partes comprometidas por la prórroga solo representan el 15% de las emisiones mundiales. Da lástima comprobar que la miopía estructural de los gobernantes nacionales, centrados en el interés de sus gobernados a un plazo tan sumamente corto como les permiten sus coyunturas políticas, les impida ser consecuentes con la claridad del mensaje de los científicos: las emisiones de gases de efecto invernadero deben alcanzar su máximo esta década, y comenzar a descender, para evitar que la cantidad su acumulación en la atmósfera haga inevitable un aumento de temperatura superior a 2oC sobre niveles preindustriales. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser devastadoras.

No se puede esperar más de la gobernanza política mundial. Para mí, la lección más clara que se puede extraer de Durban es que la sociedad civil debe asumir la responsabilidad sobre su futuro, sin esperar a acuerdos políticos globales; y, con ello, complementar el largamente insuficiente acuerdo de Durban. Es la única posibilidad para no trasladar a las siguientes generaciones la carga de nuestra incapacidad para gobernar el cambio climático. Ello hace que cobre aún mayor importancia la Cumbre de la Tierra 2012 (Río de Janeiro, 4-6 de junio) para que la sociedad civil aumente su perfil.

Alejo Etchart

Stakeholder Forum

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